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| Los
cambios que genera el embarazo en una mujer son variados e inevitables produciendo
un impacto en el desempeño y rendimiento deportivo. Una mujer sana acostumbrada a una rutina determinada de ejercicios notará estos cambios desde los primeros meses de la gestación siendo más evidentes a medida que el parto se acerca. Conocer lo que sucede en el cuerpo de la gestante permite prevenir lesiones, modificar esquemas de entrenamiento o cambiar prácticas de un deporte a otro que ofrezca los beneficios de mantenerse en forma sin afectar negativamente el desarrollo del bebé. Se referirán a continuación algunos de los aspectos más relevantes de los cambios físicos durante el embarazo y su impacto en la madre y el bebé: ·
El sistema cardiovascular materno se adapta a la gestación produciéndose
un aumento del gasto cardíaco (el esfuerzo que hace el corazón
al bombear la sangre),aumento del volumen hemático (la cantidad
de sangre) y de la frecuencia cardíaca en reposo (número
de latidos por minuto). Hay una disminución de la tensión
arterial (presión sanguínea) que puede provocar la sensación
de fatiga inexplicable, falta de energía, a veces dolor de cabeza
y si es muy intensa, desmayos. La hipotensión en el embarazo provoca
una respuesta del sistema nervioso autónomo característica
de sensación de debilidad, mareos, calor en las orejas y cara,
oscurecimiento de la visión y luego el desmayo. Con la recuperación
del cuadro sobreviene finalmente una sudoración profusa especialmente
en la cabeza y la cara. En esos casos es recomendable el reposo acostada
con los pies en alto y si el embarazo esta avanzado , en decúbito
lateral (acostada de medio lado). · El ejercicio, en las embarazadas, normales no aumenta la actividad uterina basal (las contracciones uterinas) o la incidencia de parto prematuro. A pesar de las preocupaciones por el aumento de la temperatura fetal, no se ha establecido que exista una mayor probabilidad de obtener recién nacidos con defectos del tubo neural (malformaciones de cabeza y columna vertebral). La respuesta materna de adaptación es adecuada: disminuyen las respuestas de temperatura máxima al ejercicio. · El cambio del centro de gravedad y la mayor laxitud articular en la embarazada puede predisponer a las caídas y aparición de esguinces u otras lesiones articulares. · El descenso progresivo del rendimiento se inicia desde el principio del embarazo y es menor en aquellas gestantes que practican ejercicios sin carga de peso (natación, ciclismo, yoga). La disminución del rendimiento se refiere a una menor capacidad aeróbica, cansancio, náuseas y malestares físicos. En un estudio de corredoras, esquiadoras y bailarinas, el 60% notó un menor rendimiento al inicio del embarazo y más del 50 % habían dejado de entrenarse en el tercer trimestre. · Algunos estudios sobre el comportamiento fetal revelan que cuando la madre camina o realiza actividades físicas intensas, su bebé permanece quieto. Cuando ella descansa comienza un período de actividad fetal, ciertamente necesario para su desarrollo muscular. · Los grupos actuales que ofrecen entrenamiento para el parto, utilizan series de ejercicios que tonifican y fortalecen los grupos musculares que participan en el parto. Se abarca la musculatura abdominal, de miembros inferiores, cadera y pelvis e incluso la musculatura perineal y vaginal. Aprender a contraer músculos es tan importante como aprender a relajarlos. Muchas comadronas modernas han publicado experiencias de partos sin episiotomías (el corte perineo-vaginal en el momento de la expulsión) donde el dominio de la musculatura perineal ha sido factor clave para un parto con un mínimo de lesiones o desgarros. · El entrenamiento físico adecuado durante el embarazo facilita el retorno a buen tiempo de la figura corporal. Conjuntamente con la lactancia, la actividad física moderada en el post-parto permite la utilización de la grasa corporal acumulada por nueve meses y el retorno al peso ideal y al buen tono muscular, especialmente en la zona abdominal. La pareja responsable que desea vivir un embarazo sano y gozar del bienestar de estar y sentirse bien física y espiritualmente. Un nivel de ejercicios moderado durante la gestación, utilizar ropa adecuada, una nutrición óptima y prestar atención a los cambios morfológicos que implica el embarazo deberían garantizar un resultado sano para la madre y el niño por nacer. |