MASAJE ES
CONCIENCIA CORPORAL.
Es
una actitud hacia uno mismo.
Un modo de escucharnos y reconocernos.
Un proceso para estar en movimiento interior.
Una técnica para aprender a recuperar nuestra sabiduría
interior.
Un modo de promover el crecimiento personal.
Una teoría sobre el funcionamiento de la personalidad.
Según la teoría Biodinámica: en el cuerpo tenemos
registradas todas nuestras experiencias traumáticas y dolorosas.
Esto se imprime en nuestros huesos, músculos y tejidos. Muchas
de esas experiencias datan de la gestación, el nacimiento
y la primera infancia, dando lugar a contracciones musculares con
las que el cuerpo trata de defenderse y que con el tiempo se hacen
permanentes. Y la presencia de una potente "coraza muscular"
implica no solo un cierto aislamiento del mundo sino de sí
mismo. Esta "coraza muscular" se opone a los movimientos
naturales de expansión, y significa una excesiva rigidez
muscular que dificulta las relaciones de la persona.
El MASAJE como la vía que conduce a explorar el cuerpo y
sus tensiones, como una herramienta de contacto físico-afectivo
con uno mismo debería ser parte de nuestras rutinas semanales.
ABLANDA
LA CORAZA MUSCULAR.
La sensación corporal del contacto de una mano cálida
sobre la piel recuerda el contacto primigenio.
CONECTA CON LAS EMOCIONES.
Hemos hablado de los bloqueos, si una persona no deja fluir hacia
fuera el torrente de emociones que conecta en su vida diaria, se
pone rígida y aumentan sus niveles de estrés.
ESTIMULA EL VINCULO CON UNO MISMO, LA PAREJA Y CON SU CONTEXTO.
La sensación del masaje permite focalizar la atención
en sí mismo; ¿qué zona está más
sensible? Inmediatamente al identificar, al hacer consciente, respira
y se relaja.
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